Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) puso en marcha una estrategia temporal para mejorar la calidad del combustible que llega a los surtidores del país. La medida consiste en incrementar significativamente la cantidad de aditivos mezclados en la gasolina, con el objetivo de acelerar la limpieza de los sistemas de combustión de los vehículos que utilizan este carburante.
La decisión forma parte de un plan denominado “tratamiento de choque”, que se aplicará durante un periodo aproximado de tres semanas. Durante este tiempo, la gasolina contará con una concentración mayor de compuestos especiales diseñados para eliminar residuos y depósitos que se acumulan en los motores con el paso del tiempo y el uso continuo.
Autoridades de la empresa estatal explicaron que estos aditivos cumplen varias funciones dentro del combustible. Por un lado, ayudan a estabilizar la gasolina para preservar sus propiedades durante su almacenamiento y distribución. Por otro, actúan directamente en el sistema de combustión de los motores, contribuyendo a remover impurezas que pueden afectar el rendimiento de los vehículos.
El plan comenzó inicialmente en Santa Cruz, donde una empresa especializada inició la incorporación de los aditivos al combustible que se comercializa en las estaciones de servicio. Posteriormente, la misma estrategia se extendió a otras regiones del país, incluyendo el mercado de La Paz, con el fin de que el proceso de limpieza beneficie de manera gradual a la mayor cantidad de vehículos posible.
Según estimaciones técnicas de la petrolera estatal, un motor que presenta altos niveles de contaminación interna puede requerir hasta 100 horas de funcionamiento para completar un proceso de limpieza adecuado. En ese contexto, la empresa decidió mantener las dosis elevadas de aditivos durante varias semanas, de manera que los conductores, mediante el uso cotidiano de sus vehículos y las recargas habituales de gasolina, puedan alcanzar ese tiempo de funcionamiento necesario.
Las autoridades también aclararon que el incremento en la cantidad de aditivos no representa riesgos para los motores ni para los sistemas de los vehículos. Por el contrario, sostienen que el objetivo es mejorar las condiciones de combustión y optimizar el desempeño del motor, evitando daños que puedan generarse por la acumulación de residuos.
Una vez concluida la fase inicial de mayor intensidad, el plan contempla una segunda etapa en la que la gasolina volverá a incluir niveles más bajos de aditivos. Estas dosis menores estarán destinadas principalmente al mantenimiento del sistema, evitando que los motores vuelvan a acumular depósitos contaminantes con el paso del tiempo.
La implementación de esta medida ocurre después de que el propio Gobierno reconociera recientemente problemas en la calidad de la gasolina distribuida en el país. En ese momento se explicó que la situación estaba vinculada a la presencia de compuestos contaminantes en el combustible, lo que generó preocupación entre conductores debido a posibles efectos en el rendimiento y la durabilidad de los motores. (Brújula Digital)


