El sector del Transporte Pesado ha vuelto a poner sobre la mesa preocupaciones relacionadas con la transparencia en la designación de altos cargos en empresas estatales, esta vez centradas en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Pedro Quispe, dirigente reconocido del rubro, aseguró que existe una práctica conocida como “pasanaku” que permite la rotación irregular de autoridades para acceder a la presidencia ejecutiva de la empresa, generando cuestionamientos sobre la legalidad y legitimidad de ciertos movimientos administrativos dentro de la institución. Este señalamiento ha despertado el interés de diversos sectores del país, considerando la relevancia estratégica de YPFB en la economía nacional y su papel central en la gestión de los recursos hidrocarburíferos.
Según Quispe, esta supuesta práctica consiste en un sistema de intercambios y maniobras internas que facilitan la alternancia de cargos de manera que no necesariamente respeta los criterios de mérito, experiencia o procesos transparentes establecidos por la normativa interna y la ley. Desde el sector del transporte pesado, se considera que tales acciones podrían debilitar la confianza de los trabajadores, proveedores y la ciudadanía en general, afectando además la percepción internacional sobre la gestión estatal de recursos estratégicos. Expertos en gestión pública señalan que la claridad en los procesos de selección es fundamental para prevenir conflictos de interés y garantizar que las decisiones ejecutivas respondan al interés colectivo y no a acuerdos internos no regulados.
El dirigente también enfatizó que la alerta sobre este “pasanaku” no se trata de un ataque personal a las autoridades actuales, sino de un llamado a la vigilancia y a la revisión de los mecanismos de designación, de modo que se asegure la institucionalidad y la transparencia. La preocupación radica, según explicó, en que prácticas como esta podrían normalizarse si no se aplican controles efectivos, comprometiendo la estabilidad de la empresa y su capacidad de tomar decisiones estratégicas en el sector energético. Además, se señala que una rotación irregular de cargos puede tener efectos negativos en la planificación de proyectos, inversiones y ejecución de contratos, lo que repercutiría en toda la cadena productiva vinculada al petróleo y gas.
El impacto de la denuncia se extiende más allá del ámbito energético y alcanza al conjunto del sector productivo y del transporte pesado, que históricamente ha mantenido una relación estrecha con YPFB debido a la logística y distribución de hidrocarburos. Los transportistas y operadores consideran que la transparencia en la presidencia ejecutiva es vital para garantizar la continuidad de políticas, la ejecución correcta de contratos y el cumplimiento de los compromisos laborales y comerciales. En ese sentido, la denuncia de Quispe busca no solo visibilizar irregularidades, sino también presionar para que se implementen procedimientos claros y supervisados por instancias de control externo.
Diversos analistas legales y políticos han destacado que Bolivia cuenta con marcos normativos que buscan evitar la concentración de poder y la designación arbitraria en empresas estatales, pero que la efectividad de estas leyes depende de la vigilancia activa de la sociedad civil, los sindicatos y los organismos de control. La alerta emitida por Transporte Pesado puede interpretarse como un ejemplo de participación ciudadana organizada, en el que un sector específico ejerce presión para que las autoridades cumplan con las reglas y principios establecidos. Este tipo de acciones se considera esencial para fortalecer la institucionalidad y prevenir prácticas que puedan derivar en conflictos internos o pérdida de confianza por parte de inversores y la opinión pública.
Por otra parte, fuentes cercanas a YPFB han indicado que la empresa mantiene sus procedimientos internos de designación conforme a la normativa vigente y que cualquier denuncia será analizada con seriedad, buscando esclarecer los hechos. No obstante, reconocen que situaciones de este tipo subrayan la necesidad de reforzar los mecanismos de comunicación, transparencia y participación de los distintos sectores interesados, de manera que los procesos ejecutivos sean entendidos como legítimos y ajustados a criterios técnicos, más allá de la política o acuerdos internos no regulados.
Finalmente, mientras la denuncia genera debate y expectativa entre trabajadores, autoridades y observadores del sector, queda pendiente la respuesta formal de las instancias de control y del propio gobierno, así como la definición de medidas que garanticen la transparencia en la gestión de YPFB. La situación evidencia la importancia de la vigilancia social en la administración pública y la necesidad de consolidar prácticas que prevengan la rotación irregular de autoridades en empresas estratégicas. La ciudadanía, los sindicatos y los sectores productivos permanecen atentos a los próximos pasos que se den para asegurar que los cargos ejecutivos sean asumidos con base en mérito, experiencia y cumplimiento de la ley, fortaleciendo así la institucionalidad y la confianza en la gestión de recursos estratégicos del país. (ATB Digital)


