Trabajadores en salud de Santa Cruz mantienen paro y huelga de hambre; Fesirmes se suma a movilizaciones

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Los trabajadores de la salud pública de Santa Cruz continúan con sus medidas de presión en reclamo por salarios devengados y mejores condiciones laborales. Esta semana se mantiene un paro de 120 horas, mientras que la huelga de hambre cumple 21 días, y la Federación de Sindicatos de Ramas Médicas de Salud Pública (Fesirmes) activó un paro de 72 horas desde este miércoles.

La medida de Fesirmes se decidió tras un cuarto intermedio de una semana, en el que el sector otorgó un plazo a las autoridades municipales para cumplir compromisos económicos pendientes. Sin embargo, según denunció el dirigente Cristian Ulrich, la Alcaldía de Santa Cruz no cumplió con los pagos prometidos, lo que derivó en la reactivación del paro. “Hasta el momento no se ha realizado la cancelación. Muchos colegas han sido rechazados en la Caja Nacional debido a la falta de gestiones de nuestro ente empleador. Esto ha obligado a suspender cirugías programadas y otros servicios esenciales”, indicó Ulrich.

Por su parte, los afiliados a la Federación de Trabajadores en Salud iniciaron el paro de 120 horas el lunes, motivados por el incumplimiento del pago de sueldos por parte del Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz (GAMSC) y la Gobernación. El dirigente Jorge Luis Giménez confirmó que la medida responde al retraso en los pagos de salarios, luego de que el lunes 22 de enero la Alcaldía solo cumpliera con los sueldos de noviembre, dejando pendiente el desembolso de diciembre.

Además del pago de salarios devengados, los trabajadores en salud exigen subsidios, atención médica para sus afiliados en la Caja Nacional de Salud, seguridad en hospitales y mejores condiciones para la atención a la población.

Fesirmes, por su parte, exige la cancelación de hasta cuatro meses de sueldos impagos y dos meses de contratos municipales, así como la reactivación de la atención médica para sus afiliados y la mejora de las condiciones de trabajo en los centros de salud. Las medidas de presión incluyen la suspensión de cirugías programadas y la limitación de algunos servicios, afectando la atención médica regular en la ciudad.

El conflicto evidencia tensiones históricas en el sector salud, donde retrasos salariales y condiciones laborales precarias generan paros recurrentes que impactan tanto a los trabajadores como a los usuarios del sistema público. La situación mantiene en vilo a las autoridades y a la población, mientras los sectores movilizados exigen soluciones inmediatas y cumplimiento de compromisos económicos pendientes. (La Razón)