La Federación de Fútbol de Surinam (SVB) atraviesa un serio conflicto institucional que podría dejar a su selección fuera del repechaje clasificatorio para el Mundial 2026, situación que indirectamente podría favorecer a Bolivia, su rival en la fase semifinal de esta instancia.
La crisis estalló luego de que sectores opositores a la dirigencia actual, liderados por Oldenstam y Kurban, cuestionaran los resultados de las últimas elecciones y acudieran a un tribunal civil, que ordenó el congelamiento de las cuentas de la federación. Esta intervención judicial genera un conflicto directo con los estatutos de la FIFA, que prohíben que las federaciones afiliadas sometan sus disputas internas a tribunales ordinarios.
Riesgo de suspensión internacional
La FIFA contempla sanciones severas cuando se demuestra injerencia externa en el funcionamiento de una federación. En el caso de Surinam, el proceso impulsado ante instancias civiles podría derivar en la suspensión inmediata de sus actividades internacionales, lo que incluye quedar fuera del repechaje.
A esta situación se suma la reciente renuncia del entrenador Stanley Menzo, lo que deja a la selección sin un cuerpo técnico definido a pocos días del encuentro contra Bolivia, dirigida por Óscar Villegas.
Respuesta de la federación surinamesa
La SVB calificó como “irregulares” y “contrarias a la normativa deportiva” las medidas judiciales que afectan a la institución. Sus dirigentes anunciaron que presentarán acciones legales para revertir el embargo y comunicarán formalmente la situación a la FIFA con el fin de evitar una sanción que paralice por completo la actividad futbolística del país.
Impacto en el repechaje para Bolivia
Si la FIFA determina la suspensión de Surinam, Bolivia avanzaría automáticamente a la siguiente ronda y enfrentaría a Irak en la final del repechaje. Este escenario significaría un paso importante para la selección boliviana, que busca volver a una Copa del Mundo después de 32 años.


