El capitán ruso Vladimir Motin, de 59 años, fue condenado a seis años de cárcel tras ser declarado culpable de homicidio por negligencia grave, luego de que su buque portacontenedores, el Solong, colisionara con el petrolero estadounidense Stena Immaculate frente a la costa este de Gran Bretaña en marzo de 2025. La colisión provocó un incendio en ambos barcos y la muerte de Mark Angelo Pernia, de 38 años, tripulante filipino del Solong, cuyo cuerpo nunca fue recuperado.
El Stena Immaculate transportaba más de 220.000 barriles de combustible de aviación para la flota estadounidense y se encontraba fondeado en el momento del accidente. La magnitud del incendio y los daños materiales fueron significativos, debido a la alta inflamabilidad de la carga de ambos buques.
Durante el juicio en el tribunal Old Bailey de Londres, se presentó evidencia de que Motin había desactivado sistemas de alarma del Solong y mostró una “flagrante indiferencia ante el altísimo riesgo de muerte”, según el juez Andrew Baker. Además, quedó demostrado que mintió en varias ocasiones sobre los hechos ocurridos durante la colisión.
El abogado defensor de Motin, James Leonard, argumentó que el capitán intentó sin éxito desactivar el piloto automático y cambiar de rumbo para evitar el impacto, y sostuvo que aunque hubo culpa, no existió negligencia grave. Sin embargo, el tribunal determinó que las acciones de Motin fueron decisivas para el accidente que terminó con la vida de Pernia.
El fiscal Tom Little compartió una declaración de la esposa de Pernia, quien estaba embarazada de siete meses en el momento de la tragedia. “Lo extrañaremos para siempre”, expresó, subrayando el impacto humano de la negligencia a bordo del Solong.
El buque a cargo de Motin contaba con una tripulación de 14 personas, de nacionalidad rusa y filipina, y transportaba bebidas alcohólicas y sustancias consideradas peligrosas. La condena a seis años marca un precedente en la jurisdicción británica sobre la responsabilidad de los capitanes en incidentes marítimos que involucran cargas de alto riesgo y pone de relieve la importancia de la seguridad y la supervisión en el transporte marítimo internacional. (Infobae)


