Segundo día de paro de transporte en La Paz y El Alto afecta a miles de ciudadanos

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Segundo día de paro de transporte en La Paz y El Alto afecta a miles de ciudadanos

Por segundo día consecutivo, los choferes del transporte urbano e interurbano de La Paz y El Alto mantienen un paro indefinido que ha dejado a la ciudadanía sin acceso a servicios de movilidad en varias avenidas principales y peajes. La medida responde a la inconformidad con el suministro de combustible de baja calidad, que los transportistas aseguran daña sus vehículos y retrasa sus operaciones.

La falta de transporte ha obligado a estudiantes, trabajadores y familias a caminar largas distancias para llegar a escuelas, oficinas y mercados. En avenidas como la 9 de Abril y la carretera hacia El Alto se observa un flujo constante de peatones improvisando rutas, mientras que algunos ciudadanos recurren a bicicletas, motos o transporte informal para continuar sus trayectos.

Los choferes señalan que la respuesta del Gobierno hasta ahora no satisface sus demandas. Entre ellas, destacan la solicitud de una reunión directa con el presidente Rodrigo Paz para tratar la situación del combustible, calificado por los transportistas como “basura” por los daños mecánicos que provoca en los motores.

YPFB, por su parte, habilitó pagos de compensación a los transportistas afectados a través de bancos y convocó a un diálogo que, según los choferes, no cumple con sus expectativas. La negativa del sector a reunirse con el ministro de Hidrocarburos y el presidente de YPFB refleja la desconfianza hacia las autoridades y la insistencia en recibir soluciones serias y directas.

Durante este segundo día de paro, la sociedad ha tenido que adaptarse rápidamente. Padres acompañan a sus hijos a pie a la escuela, trabajadores salen horas antes para evitar retrasos y comerciantes reportan disminución de clientes en sus locales, evidenciando el impacto económico y social de la paralización.

Vecinos y organizaciones comunitarias han tratado de organizar transporte alternativo, pero los esfuerzos son limitados frente a la magnitud de la medida. La jornada evidencia la vulnerabilidad de la ciudadanía frente a interrupciones prolongadas del transporte y la necesidad de sistemas de contingencia más eficientes.

El segundo día de paro mantiene en tensión a la población y al Gobierno, mientras los choferes continúan buscando garantías que aseguren la estabilidad del transporte y la reparación de los daños provocados por el combustible. La medida pone de relieve la importancia del sector en la vida diaria y cómo cualquier conflicto puede afectar profundamente la dinámica social de La Paz y El Alto. (Erbol)