Sarampión y embarazo: todo lo que se debe considerar sobre la vacunación

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Sarampión y embarazo todo lo que se debe considerar sobre la vacunación

Ciudad de México, febrero 12, 2026 – Ante el aumento de casos de sarampión en varias regiones del país, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de la vacunación, al tiempo que recuerdan las precauciones necesarias para ciertos grupos de población, incluyendo mujeres embarazadas y personas con condiciones médicas especiales.

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se propaga principalmente a través de pequeñas partículas respiratorias al toser, estornudar o hablar. La infección puede generar fiebre alta, tos, conjuntivitis, congestión nasal y erupciones cutáneas. En personas no inmunizadas, especialmente en niños pequeños, adolescentes y adultos jóvenes, las complicaciones pueden ser severas, incluyendo neumonía, encefalitis y, en algunos casos, la muerte.

En respuesta al brote actual, el Gobierno ha reforzado la campaña nacional de vacunación. Entre 2025 y 2026, se implementaron millones de dosis en todo el territorio nacional, cubriendo tanto a la población infantil como a adultos que no hayan completado sus esquemas de inmunización. La vacuna contra el sarampión forma parte de dos combinaciones principales: la triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, y la doble viral, destinada a quienes no recibieron la triple o no pueden confirmar su historial de vacunación.

Sin embargo, la vacunación no es recomendable para todas las personas. Las mujeres embarazadas constituyen un grupo de especial atención, ya que las vacunas contienen virus vivos atenuados, lo que podría representar un riesgo, aunque mínimo, para el desarrollo del feto. Por esta razón, se aconseja que las mujeres que planean embarazarse se vacunen al menos un mes antes de la concepción. En caso de descubrir un embarazo después de haber recibido la vacuna, los especialistas recomiendan consultar al médico y continuar con los controles prenatales habituales, dado que no existe evidencia que indique un aumento del riesgo de malformaciones.

Otros grupos que deben evitar la vacunación incluyen personas con inmunosupresión grave, como pacientes con tratamientos oncológicos, receptores de trasplantes o quienes reciben medicación inmunosupresora intensa. Además, quienes tengan antecedentes de reacciones alérgicas severas o padezcan enfermedades agudas moderadas o graves deben postergar la aplicación de la vacuna hasta que su condición lo permita.

Las autoridades de salud enfatizan que la vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva para prevenir el sarampión y controlar su propagación. Mantener esquemas completos de inmunización no solo protege a quienes reciben la vacuna, sino que también contribuye a la inmunidad colectiva, evitando que el virus alcance a quienes no pueden ser inmunizados.

La vigilancia epidemiológica continúa activa en todo el país, con monitoreo constante de los brotes y difusión de información clara para garantizar que la población reciba las vacunas de manera segura y en los plazos recomendados. La combinación de prevención, educación y cobertura amplia de vacunación es clave para reducir riesgos y proteger la salud pública frente a esta enfermedad altamente contagiosa. (RT)