Rodrigo Paz: Entre ruinas fiscales y el mandato de reconstrucción

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El nuevo presidente inicia su gestión enfrentando un Estado desmantelado, redes corruptas incrustadas en instituciones clave y una economía al borde del colapso. Su respuesta: auditorías urgentes, transparencia digital y una cruzada por la estabilidad.

Rodrigo Paz Pereira asumió el mando con una imagen clara: un país fracturado, una administración desbordada y una economía que, según sus propias cifras, arrastra un daño superior a los 15.000 millones de dólares. En su primera conferencia desde la Casa Grande del Pueblo, el mandatario no escatimó en diagnósticos: “Recibimos una estructura vacía, sin control, sin orden”, afirmó.

La denuncia más grave apuntó al corazón energético del país. Paz reveló la existencia de mafias operando desde dentro de YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos, responsables de desvíos sistemáticos de combustibles. En apenas una semana, se logró identificar una cisterna vinculada a estas redes, lo que derivó en arrestos gracias al seguimiento de la ANH. “Cuando se enfrenta la corrupción, la gente se anima a denunciar”, dijo, destacando el rol ciudadano en la ruptura del silencio institucional.

A pesar del panorama, el presidente aseguró que el abastecimiento de gasolina y diésel está bajo control. Las medidas adoptadas buscan frenar el contrabando y corregir fallas estructurales. “La estabilidad depende de todos”, insistió, vinculando el esfuerzo estatal con la corresponsabilidad social.

Otro símbolo del desorden heredado fue la compra de radares franceses por 360 millones de euros que nunca funcionaron. Paz lo presentó como ejemplo de la falta de fiscalización y el despilfarro institucional.

En contraste, mencionó tres señales de recuperación: la normalización del suministro energético, la estabilización del dólar y una mejora en la percepción internacional del riesgo país. Según el mandatario, estos avances muestran que Bolivia empieza a recuperar credibilidad.

Sobre la subvención a los carburantes, evitó dar fechas, pero dejó claro que cualquier decisión será tomada con responsabilidad y sin sobresaltos. “No se trata de ajustes abruptos, sino de ordenar las cuentas y priorizar el bienestar colectivo”, explicó.

La conferencia cerró con un anuncio clave: todos los procesos económicos del Estado serán digitalizados para impedir nuevas formas de impunidad. Paz prometió gobernar con firmeza y verdad, convencido de que solo un Estado limpio puede recuperar la confianza ciudadana y abrir una nueva etapa económica.