Bolivia muestra señales que apuntan a un entorno económico más estable. Por un lado, el indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan registra una fuerte reducción y, por otro, el tipo de cambio del dólar en el mercado paralelo se sitúa por debajo del valor referencial establecido por el Banco Central de Bolivia (BCB).
De acuerdo con el Índice de Bonos de Mercados Emergentes del banco estadounidense, el riesgo país boliviano pasó de niveles críticos en 2025 a ubicarse en 572 puntos en enero de 2026, una baja significativa frente a los más de 2.200 puntos observados meses atrás. Para analistas económicos, este comportamiento refleja una mejora en la percepción internacional sobre la capacidad del país para cumplir con sus compromisos financieros.
El economista Germán Molina explicó que este indicador funciona como una señal clave para los inversionistas, ya que mide el sobrecosto que debe pagar Bolivia frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Un descenso sostenido, señaló, sugiere un escenario más previsible y menos sujeto a factores políticos, lo que facilita el acceso al crédito externo y mejora el atractivo para nuevas inversiones.
En la misma línea, Fernando Romero indicó que la caída del riesgo país reduce de forma directa la rentabilidad que exigen los mercados internacionales. Mientras en 2025 los inversionistas pedían retornos cercanos al 26%, ahora esa exigencia podría aproximarse al 10%. Sin embargo, advirtió que esta mejora responde principalmente a expectativas positivas y que todavía persisten desafíos estructurales que deben resolverse para consolidar la tendencia.
Romero también recordó que, pese al avance, Bolivia sigue figurando entre los países con mayor riesgo en la región, solo superada por Venezuela, y por encima de economías como Argentina y Ecuador, que presentan indicadores más bajos.
En paralelo, el mercado cambiario muestra movimientos relevantes. Según un relevamiento, los librecambistas venden actualmente el dólar alrededor de Bs 8,96, mientras que el BCB lo ofrece a Bs 9,18. En la compra, la diferencia también favorece al mercado informal, donde el billete estadounidense se cotiza por debajo del precio oficial.
Para Romero, la baja del dólar paralelo está relacionada con señales de mayor apertura y orden económico enviadas por el Gobierno. No obstante, planteó la necesidad de reconocer formalmente una devaluación y avanzar hacia un sistema de bandas cambiarias, que podría ubicar el tipo de cambio oficial entre Bs 9 y Bs 10 por dólar.
El economista advirtió que cualquier ajuste cambiario debe estar respaldado por un nivel adecuado de reservas internacionales. Sin ese respaldo financiero, sostuvo, las medidas podrían resultar contraproducentes y provocar un nuevo repunte del dólar paralelo y de la inflación. (El Deber)


