Después de más de una década, el busto del expresidente Evo Morales fue retirado de los ambientes del antiguo Congreso en cumplimiento de una resolución aprobada por la Cámara de Senadores el 3 de marzo. La medida se concretó 22 días después del plazo inicial de 72 horas establecido en la resolución, marcando un hecho simbólico en el actual contexto político.
Según se observa en un video difundido en redes sociales, al menos tres personas participaron en el retiro del busto y su base, cubiertos con una tela durante la noche. La operación se realizó con cuidado, dada la importancia simbólica y la dimensión de la pieza, emplazada originalmente en 2011 durante la gestión de Héctor Arce Zaconeta, entonces presidente de la Cámara de Diputados y legislador del Movimiento al Socialismo (MAS).
La resolución del Senado establece que el busto no podrá ser reubicado en otros espacios de la Asamblea Legislativa Plurinacional ni regresar al hall del edificio antiguo, donde permaneció por más de 15 años. Este retiro simboliza un cambio en la orientación política del Legislativo, actualmente controlado por fuerzas opositoras al MAS.
El busto ya había sido objeto de actos de protesta en 2025, cuando el exdiputado Alberto Astorga le colocó un traje de presidiario y en otra ocasión lo volcó y pisó, provocando controversia y debates sobre respeto a los símbolos históricos y la libertad de expresión. Estas acciones reflejan la polarización política que rodea la figura de Morales y su legado en Bolivia.
Evo Morales expresó su descontento por la remoción de su imagen del Congreso, considerando que el retiro responde a intereses políticos que buscan minimizar la influencia del MAS en la memoria legislativa. Por su parte, autoridades legislativas argumentan que la medida se inscribe dentro de la prerrogativa de la Cámara para regular los espacios del Legislativo conforme a decisiones mayoritarias.
Este hecho recuerda un caso similar ocurrido en 2010, cuando fue retirado el busto del expresidente Víctor Paz Estenssoro del antiguo Senado debido a presiones de sectores sociales vinculados al MAS. En ese caso, la imagen fue repuesta 16 años después, mostrando cómo los símbolos políticos en espacios legislativos pueden estar sujetos a disputas de memoria histórica y política.
El retiro del busto de Morales marca un hito simbólico y político, generando debate sobre la relación entre los símbolos del poder, la memoria histórica y la legitimidad de los actos legislativos en Bolivia. Ciudadanos, legisladores y analistas coinciden en que decisiones como esta reflejan cambios en la dinámica política y la reinterpretación de los legados presidenciales en espacios públicos.


