La protección auditiva se ha convertido en una prioridad ante el uso creciente de auriculares y dispositivos personales de audio. La llamada regla 60/60 es una estrategia simple y eficaz para reducir el riesgo de pérdida de audición: mantener el volumen del dispositivo por debajo del 60% de su capacidad máxima y limitar la escucha continua a 60 minutos antes de hacer una pausa.
Estudios internacionales y la Organización Mundial de la Salud respaldan esta práctica como una forma de prevenir la pérdida auditiva inducida por ruido, un problema que afecta a millones de personas. Los dispositivos modernos pueden alcanzar hasta 110 decibelios, niveles comparables a un concierto de rock, capaces de dañar las células ciliadas del oído interno en pocos minutos. Estas células no se regeneran, por lo que el daño auditivo es acumulativo y permanente.
La regla 60/60 traduce las complejas recomendaciones técnicas de seguridad auditiva en un principio fácil de recordar. Respetar los límites de volumen y tiempo mantiene la exposición por debajo de 85 decibelios, el umbral considerado seguro para prevenir daños auditivos en exposiciones prolongadas. Además, el uso de auriculares con cancelación de ruido permite escuchar música con mayor claridad a volúmenes más bajos, disminuyendo el riesgo de daño.
Un aspecto clave es la relación entre tiempo y volumen: cada incremento de 3 decibelios reduce a la mitad el tiempo seguro de exposición. Por ejemplo, escuchar a 94 dB se considera seguro durante una hora, mientras que a 100 dB solo por 15 minutos. La regla 60/60 combina ambos factores para ofrecer una protección integral frente a los riesgos auditivos del entorno moderno.
Para aplicar la regla de forma práctica, los especialistas recomiendan establecer límites de volumen en los smartphones y reproductores, usar temporizadores para recordar pausas y emplear la “prueba de conversación”: si no se puede hablar con alguien cercano sin quitarse los auriculares, el volumen es demasiado alto. Incorporar periodos de silencio y realizar controles auditivos periódicos también ayuda a preservar la salud del oído.
Niños y adolescentes constituyen un grupo especialmente vulnerable. Para ellos, se sugiere una versión más conservadora, la regla 50/50, limitando el uso a un 50% del volumen durante 50 minutos. Muchos dispositivos permiten configurar controles parentales para asegurar que los menores respeten estos límites, fomentando hábitos de escucha responsables desde edades tempranas.
En definitiva, la protección auditiva depende de decisiones cotidianas y de la educación sobre el uso seguro de los dispositivos de audio. La regla 60/60 ofrece un marco sencillo y efectivo para cuidar un sentido irremplazable, permitiendo disfrutar de la música sin comprometer la salud del oído. (Infobae)


