El cuerpo del joven pescador que había desaparecido el viernes tras ser arrastrado por la corriente del río Yapacaní fue recuperado este domingo por equipos de rescate, luego de un operativo que se extendió por casi tres días y que mantuvo en vilo a la comunidad de San Carlos y zonas aledañas.
Leónidas Rojas Orellana, de 19 años, se encontraba pescando junto a conocidos cuando decidió cruzar el río a nado. Las condiciones del caudal, sin embargo, eran desfavorables. Según testigos, la fuerza del agua aumentó repentinamente y el joven no logró llegar a la otra orilla. Sus acompañantes intentaron auxiliarlo, pero la corriente lo arrastró con rapidez, impidiendo que alguien pudiera intervenir de manera efectiva.
Tras la alerta, miembros de la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR) de Yapacaní, junto al equipo de rescate de la Gobernación, iniciaron una búsqueda que incluyó recorridos por ambas riberas y patrullajes constantes por sectores donde el río presenta remolinos y mayor profundidad. La labor no fue sencilla, debido a las características del lugar, conocido por ser uno de los tramos más peligrosos del afluente.
Durante la mañana del domingo, pescadores que se encontraban río abajo divisaron un cuerpo flotando y notificaron de inmediato a las autoridades. El hallazgo se registró aproximadamente a dos kilómetros del punto donde el joven fue visto por última vez, en la zona de la cuarta chancadora, un sector donde la corriente suele arrastrar objetos y personas hacia pozas profundas.
Reymi Orellana, responsable de la UGR de Yapacaní, lamentó profundamente el desenlace y recordó que la población debe extremar precauciones al acercarse al río, especialmente en temporadas de alto caudal. Afirmó que, pese a constantes advertencias y señalizaciones, muchas personas continúan ingresando al agua en lugares de riesgo. “Ni siquiera cuando la Policía está presente o cuando ocurre una tragedia la gente entiende el peligro. Este sector es especialmente traicionero y representa un riesgo permanente”, señaló.
Tras el rescate, el cuerpo fue entregado a la Policía para su traslado y los procedimientos forenses correspondientes. La familia del joven, que había acompañado parte de la búsqueda, recibió apoyo de las autoridades locales.
El caso ha generado preocupación entre los habitantes de la región, quienes piden que se refuercen las medidas preventivas y la vigilancia en zonas del río donde frecuentemente se registran accidentes similares. La tragedia de Leónidas Rojas Orellana vuelve a poner en evidencia la necesidad de mayor conciencia y precaución al interactuar con un río cuyo comportamiento puede cambiar de manera abrupta y peligrosa. Vía: El Deber


