Durante los actos oficiales por el Día del Mar en Puerto Quijarro, el presidente Rodrigo Paz se refirió al Plan Escudo Fronterizo implementado por el mandatario chileno Antonio Kast, que contempla la construcción de zanjas en la frontera con Bolivia para controlar el ingreso de migrantes. Paz destacó que la visión de su gobierno es opuesta a estas medidas y subrayó la importancia de la integración regional sobre la confrontación.
“Nosotros no hacemos zanjas, hacemos puentes de la integración para unificar esas cinco naciones que están en torno a Bolivia”, enfatizó el presidente, al tiempo que instó a los bolivianos a mirar hacia el futuro y no quedarse atrapados en resentimientos históricos. Paz insistió en que, aunque Chile haya causado daño en el pasado, Bolivia debe mantener la fe en sus valores, la familia y la patria, proyectando una política de desarrollo basada en la cooperación y la diplomacia.
El mandatario destacó la importancia de fortalecer las alianzas estratégicas con Brasil y Paraguay, considerando que la integración regional será un motor clave para el crecimiento económico boliviano y la futura recuperación del acceso soberano al océano Pacífico. Según Paz, la apertura de vínculos económicos y políticos permitirá consolidar oportunidades y posicionar al país de manera más competitiva en la región.
En su discurso, Paz recordó la pérdida del litoral boliviano y la defensa heroica de Calama encabezada por Eduardo Abaroa, pero hizo énfasis en superar la narrativa victimista que, según él, fue utilizada por expresidentes para fines políticos. “Nunca más, en Bolivia, un político puede usar la causa del mar para sus intereses personales, para tener un poco más de popularidad”, afirmó, en alusión a las gestiones de Evo Morales y Luis Arce.
El presidente también subrayó la necesidad de una política de estado que mire al futuro y no se limite al recuerdo de injusticias históricas. La idea central es proyectar la reivindicación marítima como una estrategia que impulse el desarrollo nacional y refuerce la presencia de Bolivia en escenarios internacionales, sin quedar atrapada en la victimización.
En la misma línea, el canciller Fernando Aramayo señaló que el país debe dejar atrás discursos centrados únicamente en el pasado y enfocarse en la proyección futura de la causa marítima. Destacó que la reivindicación no pierde vigencia, pero que su efectividad depende de la visión estratégica y del fortalecimiento de la presencia boliviana en ámbitos económicos, políticos y diplomáticos.
Finalmente, tanto Paz como Aramayo coincidieron en que la construcción de puentes de integración regional, la planificación económica y la cooperación con naciones vecinas son elementos fundamentales para consolidar un futuro en el que Bolivia pueda aspirar nuevamente a un acceso soberano al mar, transformando la memoria histórica en acción y desarrollo. (Los Tiempos)


