Durante la celebración del Te Deum por los 245 años del grito libertario de Oruro, el obispo de la Diócesis de Oruro, Monseñor Cristóbal Bialasik, reunió al presidente Rodrigo Paz y al vicepresidente Edmand Lara para bendecirlos y exhortarlos a trabajar unidos. En medio de la ceremonia en la catedral Nuestra Señora de la Asunción, el religioso pidió a ambos que se apoyen mutuamente y formen una “buena yunta” para el beneficio del país y la gloria de Dios.
El encuentro se produjo en un contexto de distanciamiento político entre Paz y Lara, marcado por diferencias de agenda y falta de coordinación tras tres meses de gestión. Lara llegó temprano a la eucaristía, mientras que Paz ingresó casi al final, siendo recibido por el obispo y saludando brevemente a Lara antes de ubicarse en su asiento, separado del vicepresidente. Pese a la distancia inicial, ambos se colocaron lado a lado cuando Monseñor Bialasik les solicitó acercarse, y les colocó escapularios de la Virgen María como símbolo de guía y protección espiritual.
Durante la ceremonia, el obispo dedicó palabras individuales a los mandatarios. A Paz le pidió que la Virgen lo proteja y guíe correctamente en sus decisiones, destacando la necesidad de liderazgo confiable para el país. Asimismo, le entregó una reliquia con cabellos de Santa Nazaria Ignacia March Mesa, la única santa boliviana, para que lo acompañe en su labor diaria. A Lara también le colocó el escapulario, reforzando el mensaje de unidad y cooperación entre ambos.
Posteriormente, Paz dirigió unas breves palabras en las que, sin mencionar nombres, saludó al vicepresidente, ministros y otras autoridades. Aprovechó para adelantar que el Gobierno invertirá 6 millones de bolivianos en la restauración de la Basílica Chica del Socavón, destacando la importancia de Oruro como referente económico y cultural del país. En su intervención, subrayó: “El amor está por encima del odio, los que se guían en la vida por el odio no llegan lejos”, un mensaje dirigido a fomentar la reconciliación y la cooperación entre los líderes políticos.
La ceremonia combinó la solemnidad del acto religioso con un gesto simbólico de unidad entre los principales representantes del Ejecutivo. Aunque Paz y Lara se sentaron inicialmente en lugares diferentes y mantuvieron cierta distancia, la bendición del obispo y la colocación de los escapularios buscó transmitir un mensaje de conciliación y de trabajo conjunto en beneficio de la patria, reforzando la tradición de la Iglesia en acompañar los hitos cívicos y políticos del país.
El gesto del obispo también se percibió como un recordatorio de la responsabilidad moral y ética de los líderes, subrayando la importancia de la cooperación institucional, la armonía política y la atención a obras relevantes para la población, como la restauración de la Basílica Chica y otros proyectos pendientes en Oruro. (La Razón)


