Museo antonio paredes atesora dos ekekos que tienen más de un siglo

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Foto: El Diario

El Museo Antonio Paredes Candia, situado en Ciudad Satélite de El Alto, se ha consolidado como un referente cultural de la región, especialmente durante la celebración de la Alasita, una tradición boliviana que celebra la abundancia y la prosperidad a través de miniaturas simbólicas. Entre sus colecciones más valiosas se encuentran dos ekekos centenarios, que destacan no solo por su antigüedad, sino por la riqueza de detalles que reflejan la evolución del arte popular en Bolivia.

El primer Ekeko, fechado aproximadamente en 1890, está elaborado en yeso y presenta un diseño sobrio, sin sombrero ni bigote, características que permiten observar cómo eran representadas estas figuras a finales del siglo XIX. Por su parte, el segundo Ekeko, de 1900, incluye un sombrero, bigote y pequeñas ollitas de arcilla en sus manos, lo que evidencia un cambio en la elaboración y en la simbolización de estos personajes, adaptándose a nuevas formas artísticas y costumbres de la época. Estas diferencias permiten a los visitantes comparar estilos y comprender la evolución de una tradición que ha perdurado por más de un siglo.

Además de los ekekos centenarios, la exposición cuenta con ejemplares de dimensiones diminutas que celebran la tradición de la miniatura. Entre ellos destaca un Ekeko de apenas dos centímetros realizado en metal y un pequeño sapo de vidrio de cinco milímetros. Las vitrinas del museo también incluyen miniaturas de ollitas, billetes, autos, casitas y otros objetos que representan deseos de prosperidad y bienestar, ofreciendo a los visitantes un panorama completo de la riqueza simbólica de la Alasita.

Otro de los ejemplares destacados es el Ekeko de 1945, creado siete años antes de la Revolución de 1952. Esta figura porta una maleta, utensilios de metal, libros y una cajetilla de cigarros. Aunque no lleva sombrero, luce un lluch’u de lana, reflejando la diversidad de elementos que los artesanos incorporan para representar la vida cotidiana y la abundancia. Cada figura, con sus particularidades, permite comprender la importancia de la creatividad, la fe y la cultura material en la tradición de la Alasita.

La exposición, abierta al público y de fácil acceso desde la estación de la Línea Amarilla de Mi Teleférico, coincide con el inicio de la Alasita 2026 en El Alto, que contará con 16 ferias dedicadas a esta celebración cultural. La muestra no solo invita a contemplar las piezas, sino también a aprender sobre su historia, significado y contexto social. Según explica Antonio Paredes Candia en su libro Las Alasitas, el Ekeko simboliza la generosidad, la prosperidad y la armonía, y su presencia en los hogares y museos bolivianos fortalece la identidad cultural y mantiene viva una de las tradiciones más queridas del país. (El Diario)