El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, confirmó este lunes que el Gobierno tiene la intención de aprehender al expresidente Evo Morales, aunque no proporcionó detalles específicos sobre cómo ni cuándo se ejecutaría la medida. La declaración se produce más de un año después de que se emitiera una orden de aprehensión contra Morales y tras más de tres meses de la gestión del presidente Rodrigo Paz.
Durante una entrevista en el programa Asuntos Centrales, Oviedo señaló que Morales ha evitado enfrentarse al proceso judicial y remarcó que la única vía para resolver la situación es que el expresidente se presente ante las autoridades competentes. Según el ministro, Morales ha permanecido en el Trópico de Cochabamba, protegido por una guardia de seguridad organizada en varios niveles, uno de ellos reforzado con personal extranjero, según informó su antecesor, Eduardo Del Castillo.
El ministro de Gobierno indicó que Morales podría presentarse ante el juzgado que conoce el caso, en el que se le procesa por trata de menores. Según Oviedo, el expresidente no ha asumido la responsabilidad que le corresponde frente a la justicia y su situación se mantiene sin resolución mientras continúe evitando la comparecencia.
La declaración se da poco después de que Morales reapareciera públicamente tras recuperarse de chikungunya, enfermedad que había afectado su salud en las últimas semanas. La presencia del expresidente en el Trópico de Cochabamba ha sido acompañada de medidas de seguridad estrictas, con al menos tres anillos de protección y vigilancia permanente, según el exministro Del Castillo.
En relación con esta situación, dirigentes de los cocaleros del Trópico han expresado su oposición a cualquier intento de aprehensión, anunciando el refuerzo de la seguridad en torno a Morales y advirtiendo que una acción de este tipo podría generar protestas o enfrentamientos con las autoridades.
El caso judicial de Morales se mantiene abierto desde hace más de un año y forma parte de un proceso que ha sido observado de cerca por diferentes sectores políticos y sociales en Bolivia. La orden de aprehensión implica que Morales no ha cumplido con los requerimientos del juzgado, situación que ha generado tensión entre el Gobierno y los sectores que lo apoyan en el Trópico.
El ministro Oviedo reiteró que el proceso judicial seguirá su curso y que las autoridades están preparadas para actuar de acuerdo con la ley. Mientras tanto, Morales continúa en su residencia en el Trópico de Cochabamba, desde donde mantiene contactos con dirigentes locales y nacionales.
Analistas políticos han señalado que la situación refleja la persistente polarización en el país y la complejidad de ejecutar una medida judicial contra un expresidente con fuerte respaldo en ciertas regiones. La evolución de este caso será seguida de cerca en las próximas semanas, dado que podría tener repercusiones importantes en la estabilidad política y social de Bolivia. (Visión 360)


