Un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association (JAHA) reveló que incorporar mango y aguacate a la dieta diaria puede tener efectos positivos en la salud cardiovascular, especialmente en personas con prediabetes, una condición que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. La investigación fue realizada por un equipo de especialistas que evaluó a 82 adultos durante ocho semanas.
En el estudio, la mitad de los participantes consumió una taza de mango y otra de aguacate al día, mientras que el grupo de control ingirió alimentos con el mismo valor calórico pero sin estas frutas. Los resultados mostraron que quienes consumieron mango y aguacate mejoraron en un 1 % su dilatación mediada por flujo (DMF), un indicador clave de la salud vascular que mide la capacidad de los vasos sanguíneos para relajarse ante el aumento del flujo sanguíneo. En el grupo de control, este marcador sufrió un ligero deterioro.
Este incremento del 1 % en la DMF se asocia con una reducción aproximada del 13 % en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares como infartos o accidentes cerebrovasculares. Además, los hombres que incluyeron estas frutas en su dieta presentaron una ligera disminución en su presión arterial diastólica, mientras que en el grupo de control esta presión aumentó.
El consumo de mango y aguacate también se tradujo en un mayor aporte de fibra, vitamina C y grasas saludables, aunque no se registraron diferencias significativas en peso corporal, colesterol, azúcar en sangre o marcadores de inflamación entre ambos grupos.
La investigadora principal, Britt Burton-Freeman, señaló que el objetivo era demostrar que pequeños cambios en la alimentación pueden generar resultados positivos, resaltando que no es necesario hacer modificaciones drásticas para mejorar la salud cardiovascular.
El cardiólogo Kevin Shah destacó que los hallazgos muestran que la mejora de la salud cardíaca depende de cambios dietéticos consistentes más que del consumo de un superalimento específico.
Los autores reconocen limitaciones del estudio, como el reducido tamaño de la muestra, la corta duración y que todos los participantes tenían prediabetes, por lo que los resultados no pueden extrapolarse directamente a la población general sin esa condición. (RT)


