El Tribunal Supremo Electoral (TSE) inauguró oficialmente su nueva directiva este lunes, con Gustavo Ávila como presidente y Ximena Camacho ocupando el cargo de vicepresidenta. La ceremonia tuvo lugar en el patio central del edificio del Órgano Electoral en La Paz, y contó con la presencia de cinco de los seis vocales; la vocal Celedonia Cruz no asistió y no se ha dado a conocer la razón de su ausencia.
Durante su juramento, Ávila resaltó la relevancia de fortalecer la independencia y credibilidad del TSE, destacando que la institución debe ser capaz de garantizar que la voluntad de la ciudadanía sea respetada en cada proceso electoral. “Nuestro país necesita instituciones sólidas y confiables. La democracia se sostiene sobre hechos, no sobre discursos”, afirmó el nuevo presidente, recordando que el Tribunal ha logrado recuperar la confianza pública en los procesos electorales, incluso en contextos de alta tensión política.
Ávila adelantó que su gestión se centrará en decisiones claras, reglas firmes, procedimientos transparentes y un compromiso constante con la imparcialidad. Asimismo, destacó la importancia de consolidar una sala plena unificada que fortalezca la credibilidad del Órgano Electoral y permita la conducción eficiente de elecciones complejas.
Por su parte, Camacho aseguró que trabajará para mantener la transparencia en todas las actividades del TSE y reforzar la confianza ciudadana en el trabajo de los vocales. “El objetivo es administrar procesos electorales técnicamente sólidos y políticamente imparciales, coordinando con todos los actores y escuchando a la ciudadanía para garantizar la legitimidad de cada elección”, explicó durante su posesión.
El primer desafío de esta nueva directiva será la organización de las elecciones subnacionales, cuyo calendario electoral mantiene como fecha de votación el 22 de marzo. Las autoridades del TSE aseguraron que la planificación y supervisión de este proceso se llevará a cabo siguiendo los estándares técnicos y de imparcialidad que demanda la sociedad boliviana.
Con esta renovación, el TSE busca proyectar estabilidad institucional y reforzar la confianza de la población en el sistema electoral, reafirmando su rol como garante de la democracia en el país.


