Guía de sentido común del Gobierno británico para usar pantallas con los hijos

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Guía de sentido común del Gobierno británico para usar pantallas con los hijos

El Gobierno del Reino Unido ha publicado recientemente una guía oficial dirigida a padres, madres y educadores con recomendaciones para el uso saludable de pantallas por parte de niños y niñas, un tema que ha generado preocupación debido a la proliferación de dispositivos digitales en la vida cotidiana. Ante la constante exposición a computadoras, tabletas, teléfonos móviles, videojuegos y televisión, las autoridades buscan ofrecer pautas claras y prácticas para acompañar a los menores en un entorno digital, estableciendo límites de tiempo, fomentando la supervisión adulta y promoviendo la interacción familiar como clave para el desarrollo integral.

Uno de los puntos centrales de la guía establece que los niños menores de dos años no deberían utilizar pantallas, salvo en actividades compartidas con adultos que favorezcan el vínculo y la comunicación, mientras que los menores de cinco años deberían limitar su uso a un máximo de una hora diaria, y menos si es posible. Estas recomendaciones se sustentan en estudios científicos que muestran que periodos prolongados frente a pantallas, especialmente en solitario, pueden afectar el sueño, la actividad física, la creatividad y la capacidad de interacción social de los menores, aspectos fundamentales para su desarrollo cognitivo y emocional.

El primer ministro Keir Starmer reconoció que criar hijos en un mundo saturado de tecnología puede resultar abrumador y que los consejos sobre el tema suelen ser contradictorios. Por ello, su Gobierno busca acompañar a las familias, brindando información clara y de sentido común que facilite la creación de hábitos digitales saludables desde la primera infancia. La guía no solo establece límites de tiempo, sino que también propone estrategias concretas para sustituir el tiempo frente a dispositivos por actividades que promuevan la interacción y la participación familiar.

Entre las estrategias destacadas se encuentra el llamado “intercambio de pantallas”, que consiste en reemplazar el tiempo frente a dispositivos por la lectura de cuentos, juegos sencillos o actividades compartidas en familia, especialmente durante las comidas y antes de dormir. Esta práctica busca equilibrar el entretenimiento digital con experiencias que favorezcan la comunicación, el aprendizaje y la creatividad, además de servir como un momento de conexión entre padres e hijos que fortalezca los lazos afectivos.

La guía también subraya la importancia del ejemplo de los adultos, dado que los niños tienden a imitar los hábitos digitales que observan. Los padres y cuidadores son invitados a reducir el uso de dispositivos en presencia de los menores, priorizando la interacción directa y el desarrollo de habilidades lingüísticas y sociales. Este enfoque busca crear un entorno equilibrado, donde la tecnología sea una herramienta y no un reemplazo de la atención, la conversación y el juego activo, fundamentales para la infancia temprana.

El documento presentado por el Gobierno británico se basa en un informe de expertos liderado por la Comisionada de la Infancia, Rachel de Souza, que analiza los efectos del uso de pantallas en el desarrollo de los niños. Según los datos oficiales, casi el 98 % de los niños británicos utiliza pantallas a diario a los dos años de edad, y aproximadamente un cuarto de los padres de niños de 3 a 5 años considera difícil controlar el tiempo que sus hijos pasan frente a ellas. Esta situación evidencia la necesidad de pautas claras y aplicables que permitan a las familias establecer límites sin generar conflictos o tensiones innecesarias.

Finalmente, el debate sobre el uso de redes sociales por niños y adolescentes sigue vigente en Reino Unido y otros países europeos, como Alemania. La Cámara de los Lores votó a favor de prohibir el acceso de menores de 16 años a plataformas como TikTok e Instagram, aunque la propuesta fue rechazada por la Cámara de los Comunes. Mientras tanto, se evalúan otros modelos piloto, incluyendo la limitación del tiempo de uso de estas aplicaciones, con el objetivo de proteger a los menores de posibles efectos negativos en su desarrollo y promover un uso responsable de la tecnología desde edades tempranas. (DW)