El Ejecutivo boliviano reafirmó este jueves que no mantiene una negociación formal con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para acceder a un crédito de $us 3.300 millones, desmintiendo versiones recientes de medios internacionales que aseguraban lo contrario.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, indicó que si bien existen acercamientos con diversas instituciones financieras internacionales, Bolivia no está actualmente comprometida en un acuerdo concreto con el FMI. “Estamos abiertos a dialogar con todos los organismos multilaterales, pero cualquier decisión sobre financiamiento será tomada únicamente en función de los intereses nacionales”, puntualizó.
Según fuentes gubernamentales, la administración prioriza mantener un programa económico autónomo, sin depender de condiciones externas que puedan limitar la capacidad de acción del Estado. Lupo subrayó que la política económica nacional se ha diseñado con criterios de estabilidad, inversión y protección del ahorro ciudadano.
En las últimas semanas, medios internacionales habían reportado supuestas conversaciones entre representantes bolivianos y personal técnico del FMI sobre un eventual crédito a mediano plazo con período de gracia prolongado. Esta información generó inquietud en sectores políticos y en la sociedad, debido al posible incremento del endeudamiento externo en un contexto de gestión económica en consolidación.
El ministro de la Presidencia señaló que Bolivia ya cuenta con financiamiento aprobado por organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Ahora, la prioridad del gobierno es coordinar con la Asamblea Legislativa la aprobación de nuevos créditos, buscando asegurar recursos para proyectos de inversión en infraestructura y servicios, así como garantizar liquidez para la atención de compromisos financieros internos.
“Los recursos externos no se buscan de manera especulativa, sino para fortalecer el desarrollo regional y mejorar la cobertura de servicios básicos”, explicó Lupo, enfatizando que la gestión se centra en proteger a pequeños y medianos ahorristas y fomentar la inversión productiva.
En relación a la relación con el FMI, el Ejecutivo destacó que cualquier acercamiento con la institución será exploratorio y técnico, sin comprometer la independencia de la política económica. De esta forma, se pretende evitar que futuros acuerdos puedan imponer condiciones que afecten a sectores vulnerables de la población.
Finalmente, Lupo reafirmó la confianza del gobierno en la población y en los mecanismos internos de coordinación financiera, reiterando que las decisiones sobre endeudamiento y créditos externos se tomarán con criterios de transparencia, responsabilidad y beneficio colectivo. (La Razón)


