Una investigación reciente sugiere que los alimentos que se consumen durante el día pueden tener un impacto directo en la calidad del sueño durante la noche. El estudio encontró que una dieta rica en fibra y con mayor variedad de alimentos de origen vegetal puede favorecer un descanso más profundo y ayudar a conciliar el sueño con mayor rapidez.
El análisis fue realizado con datos de más de 3.500 adultos con una edad promedio de 53 años. Los participantes registraron su alimentación en una aplicación móvil durante dos días consecutivos y utilizaron dispositivos especiales para monitorear su sueño, incluyendo sensores colocados en el pecho, la muñeca y un dedo para medir parámetros como la frecuencia cardíaca, los ronquidos y los niveles de oxígeno en sangre.
Los resultados mostraron que quienes consumían más de 21 gramos de fibra al día —una cantidad equivalente a aproximadamente dos tazas y media de guisantes— pasaban más tiempo en la fase de sueño profundo. En concreto, este grupo registró un 3,4 % más de sueño profundo y un 2,3 % menos de sueño ligero en comparación con quienes ingerían menor cantidad de fibra.
Además, los investigadores observaron que las personas con mayor consumo de fibra presentaban una frecuencia cardíaca ligeramente más baja durante la noche. Este indicador suele relacionarse con un estado de descanso más reparador y con una menor carga para el sistema cardiovascular mientras el cuerpo se recupera durante el sueño.
Los científicos explican que este efecto podría estar relacionado con el papel de la microbiota intestinal. Cuando las bacterias del intestino fermentan la fibra, producen ácidos grasos que ayudan a reducir la inflamación y a mejorar la comunicación entre el intestino y el cerebro, lo que podría favorecer procesos biológicos asociados al descanso.
Otro hallazgo del estudio señala que quienes consumían al menos cinco tipos distintos de alimentos vegetales al día —como frutas, verduras, legumbres o frutos secos— lograban dormirse ligeramente más rápido. La diversidad de estos alimentos aporta vitaminas, minerales y compuestos bioactivos que pueden facilitar la transición hacia el sueño.
A pesar de los resultados prometedores, los investigadores advierten que aún se necesitan más estudios para confirmar la relación entre dieta y sueño. En el futuro esperan realizar ensayos clínicos controlados que permitan evaluar con mayor precisión cómo diferentes cantidades de fibra y variedad de alimentos vegetales influyen en el descanso nocturno. (RT)


