El silencioso desafío de la hipertensión: una bomba de relojería que mata a 46.000 personas al año

0
467
el-silencioso-desafio-de-la-hipertension-una-bomba-de-relojeria-que-mata

La hipertensión es una de las enfermedades más silenciosas y peligrosas que afectan a la población. No avisa, no duele y puede permanecer años sin ser detectada, pero sus consecuencias son devastadoras: ictus, infartos, demencias y 46.000 muertes anuales en España, según datos de la Sociedad Española de Cardiología. A pesar de que existen numerosas formas de tratamiento, solo un tercio de quienes padecen hipertensión logra mantenerla bajo control. Esto significa que millones de personas caminan diariamente con una “bomba de relojería” en sus arterias, ignorando el riesgo que corren.

La hipertensión, en la mayoría de los casos, es consecuencia de malos hábitos de vida. Reducir la ingesta de sal y grasas nocivas, seguir una dieta mediterránea, hacer ejercicio y manejar el estrés son soluciones sencillas en teoría, pero difíciles de aplicar de manera masiva en la práctica. Según el cardiólogo José Abellán, el sistema sanitario no está diseñado para la prevención, y muchos médicos carecen de tiempo para instruir y seguir los cambios en el estilo de vida de sus pacientes. Como resultado, la opción más frecuente sigue siendo la farmacológica, aunque tampoco es completamente efectiva.

La Sociedad Española de Hipertensión busca duplicar el porcentaje de pacientes controlados del 30 % actual al 60 % antes de finalizar la década. La meta es ambiciosa, pero los avances en medicamentos ofrecen esperanza. Nuevas moléculas como Baxdrostad y Zilebesiran han mostrado resultados prometedores en ensayos clínicos recientes, y los agonistas del receptor de GLP-1, como el Ozempic, también ayudan indirectamente a reducir la presión arterial al promover la pérdida de peso. Sin embargo, incluso con estas innovaciones, millones de personas siguen viviendo con la presión arterial descontrolada, y la redefinición reciente de los umbrales de hipertensión (130/80 mmHg) ha ampliado el número de personas consideradas en riesgo.

Uno de los principales problemas es que la hipertensión no produce síntomas claros. Muchos pacientes no saben que la padecen y, una vez diagnosticados, les resulta difícil mantener un tratamiento constante de por vida. La adherencia a la medicación y a los cambios en el estilo de vida es un desafío constante. Expertos recomiendan medidas de prevención masivas, como recordatorios para tomar la presión arterial regularmente, similares a los programas de cribado de cáncer, con el fin de detectar tempranamente a quienes desconocen su condición.

La correcta toma de la presión es clave y rara vez se realiza de manera adecuada. Factores como la postura, la alimentación reciente, la actividad física y la técnica de medición pueden alterar los resultados. Se recomienda tomar varias mediciones consecutivas y considerar la media de las últimas dos, o utilizar dispositivos de monitoreo continuo durante todo el día.

Si se detecta a tiempo, la hipertensión puede controlarse con cambios en el estilo de vida, especialmente en las fases iniciales. Sin embargo, cuando las arterias se endurecen debido a malos hábitos prolongados, ya no es posible revertir la condición solo con dieta y ejercicio, y los medicamentos se vuelven esenciales. El control farmacológico es efectivo solo si se combina con seguimiento médico y adherencia del paciente, además de ajustes en la dieta, especialmente en la reducción de sodio proveniente de alimentos procesados.

Los avances farmacológicos representan un rayo de esperanza. Baxdrostad, desarrollado por Astrazeneca, reduce la presión arterial mediante un mecanismo innovador al inhibir la producción de aldosterona. Por su parte, Zilebesiran, en fase II, actúa sobre la síntesis de angiotensinógeno y solo requiere una inyección cada seis meses, lo que podría mejorar significativamente la adherencia al tratamiento. Los agonistas del GLP-1 también aportan beneficios al favorecer la pérdida de peso y la reducción de presión.

No obstante, los expertos insisten en que el tratamiento no puede depender únicamente de los fármacos. La prevención diaria, a través de alimentación saludable, actividad física regular y descanso adecuado, sigue siendo fundamental. Además, factores sociales como el acceso a alimentos saludables, espacios para el deporte y atención médica influyen directamente en la capacidad de la población para controlar la presión arterial. La hipertensión es un problema de salud pública que requiere un enfoque integral, combinando avances médicos, cambios individuales y políticas que faciliten estilos de vida saludables para toda la sociedad. (MSN)