“El asesino silencioso”: la miocardiopatía hipertrófica, la enfermedad cardíaca que pasa desapercibida para la mayoría

0
421
el-asesino-silencioso-miocardiopatia-hipertrofica-enfermedad-cardiaca-que-pasa-desapercibida

La Paz, 6 de enero de 2026.– Una enfermedad cardíaca poco conocida, llamada miocardiopatía hipertrófica (MCH), afecta aproximadamente a 1 de cada 500 personas en el mundo, pero la mayoría desconoce que la padece. Esta condición, denominada “el asesino silencioso” por su capacidad de desarrollarse sin síntomas claros, provoca un engrosamiento y endurecimiento del músculo del corazón, dificultando su función normal y aumentando el riesgo de complicaciones graves, incluso muerte súbita.

Los especialistas advierten que la MCH puede aparecer a cualquier edad, aunque suele ser más severa cuando se manifiesta antes de los 40 años. Las personas con antecedentes familiares de la enfermedad tienen una mayor probabilidad de desarrollarla, y en estos casos los síntomas tienden a presentarse con mayor intensidad.

Uno de los principales desafíos de la MCH es su dificultad de diagnóstico. La enfermedad puede permanecer asintomática o confundirse con otras afecciones comunes, como insuficiencia cardíaca, ansiedad, asma, fibrilación auricular o enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, aproximadamente el 85 % de los pacientes podría no ser diagnosticado a tiempo, exponiéndolos a riesgos serios para su vida.

Entre los signos que podrían alertar sobre la presencia de MCH se encuentran dificultad para respirar, dolor en el pecho, palpitaciones, cansancio inexplicable, mareos, desmayos y sensación de aturdimiento. En situaciones graves, la enfermedad, causada por mutaciones genéticas que afectan la producción de proteínas del músculo cardíaco, puede derivar en muerte súbita.

El especialista Michael J. Ackerman destaca que la detección temprana puede salvar vidas, por lo que se recomienda realizar pruebas genéticas a los pacientes sospechosos y, de confirmarse la enfermedad, extender el estudio a familiares directos como padres, hermanos e hijos.

Actualmente no existe una cura definitiva para la MCH, pero los médicos sugieren un manejo integral que incluye: monitoreo cardiológico regular, medicamentos para controlar los síntomas, actividad física moderada y el control de otras condiciones que puedan empeorar el cuadro, como hipertensión arterial, apnea del sueño, sobrepeso y obesidad.

La concienciación sobre esta enfermedad es clave, pues su naturaleza silenciosa la convierte en un riesgo invisible para quienes la padecen sin saberlo, reforzando la necesidad de revisiones médicas periódicas y pruebas preventivas cuando existen antecedentes familiares. (RT)