En los últimos años, dormir con auriculares se ha vuelto una práctica común para quienes buscan relajarse, reducir el estrés o conciliar el sueño más rápido. La popularidad del ASMR (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma) y de los sonidos ambientales ha potenciado esta tendencia, convirtiendo el audio en un recurso de regulación emocional durante la noche. Sin embargo, su uso constante requiere precaución para evitar molestias físicas o la dependencia del estímulo sonoro.
“Muchas personas utilizan sonidos suaves como un mecanismo para desconectarse de la tensión diaria. La exposición a estímulos auditivos constantes y previsibles puede disminuir la actividad fisiológica, ayudando al cerebro a ingresar en un sueño más profundo y reparador”, explica Liudmila Loayza, directora de la carrera de Psicología en Unifranz.
El ASMR, caracterizado por susurros, golpeteos o sonidos repetitivos, genera sensaciones de calma y placer ligero que facilitan la relajación. Investigaciones recientes han demostrado que estas experiencias pueden reducir la frecuencia cardíaca y aumentar la sensación de bienestar. No obstante, los efectos no son iguales para todos: algunas personas pueden no percibir la misma relajación o incluso sentirse incómodas con la estimulación prolongada.
Según Loayza, “el ASMR funciona como un ancla emocional que ayuda a procesar la tensión acumulada. Para ciertos perfiles, focalizar la atención en sonidos específicos actúa como un refugio sensorial, disminuyendo la sobrecarga cognitiva y favoreciendo un inicio del sueño más tranquilo”.
Los sonidos ambientales, como la lluvia o el ruido blanco, también crean un entorno predecible que ayuda a bloquear interrupciones externas, especialmente útil en ciudades ruidosas o hogares con distracciones nocturnas. Aun así, el uso de auriculares durante toda la noche puede ocasionar presión sobre el oído, molestias en el pabellón auricular o problemas si los dispositivos no permiten ventilación adecuada.
“Si se convierte en un ritual nocturno constante, el cerebro empieza a asociar ese sonido con el descanso. Esta relación puede ser beneficiosa si se usa de manera equilibrada, pero también puede generar dependencia, haciendo que la persona sienta que no puede dormir sin él”, advierte la especialista.
Estudios internacionales respaldan los beneficios del ASMR. Investigaciones de la Universidad de Sheffield, en Inglaterra, indican que los oyentes frecuentes mostraron mejor regulación emocional y una disminución significativa en marcadores fisiológicos de estrés. Los participantes experimentaron reducción del ritmo cardíaco y sensación de calma incluso después de finalizar la exposición sonora.
La National Sleep Foundation también analiza desde hace años el impacto de los sonidos constantes sobre el descanso. Sus informes destacan que el ruido blanco puede ser útil para personas con ansiedad o insomnio leve, siempre que se respeten ciertas pautas: auriculares cómodos, volumen bajo y dispositivos que no ejerzan presión prolongada sobre los oídos.
El consenso de especialistas es claro: dormir con auriculares y usar sonidos relajantes puede ser un recurso valioso para mejorar el sueño, siempre que se mantenga un uso equilibrado. La clave consiste en elegir auriculares ergonómicos, controlar el volumen y no depender exclusivamente de estos estímulos para dormir. Comprender cómo responde cada persona al audio permite aprovechar sus beneficios sin comprometer la salud auditiva ni los hábitos de sueño a largo plazo. (El Deber)


