La deuda interna del Tesoro General de la Nación (TGN) alcanzó a fines de 2025 más de Bs 231.419 millones, equivalentes a aproximadamente $us 33.250 millones según el tipo de cambio oficial. Esta cifra representa más del doble de la deuda externa del país, que cerró el año en $us 13.028 millones, consolidando a la deuda interna como el principal componente del endeudamiento estatal.
El Banco Central de Bolivia (BCB) se mantiene como el mayor financiador del Estado, con Bs 153.998 millones de la deuda interna concentrados en obligaciones con el sector público. Gran parte de este financiamiento se realizó a través de bonos del Tesoro no negociables y créditos de emergencia, constituyendo un mecanismo directo de apoyo del ente emisor al gasto público.
El economista Fernando Romero advirtió que el peso de la deuda interna genera un riesgo fiscal significativo. “Si sumamos deuda interna y externa, nos acercamos al 90% del Producto Interno Bruto. Esto limita la sostenibilidad fiscal y la capacidad del Estado para responder ante imprevistos”, señaló. Romero explicó que, mientras la deuda externa requiere pagos de capital e intereses en divisas, la deuda interna ha sido financiada principalmente mediante emisión monetaria, que hasta enero de 2026 superó los Bs 102.000 millones.
El economista Germán Molina agregó que el incremento de la deuda interna se aceleró hacia finales de 2025 debido a que el Gobierno necesitó cubrir obligaciones corrientes como salarios y aguinaldos ante la falta de aprobación de créditos externos por la Asamblea Legislativa. “A pesar de que se anunció que el Banco Central no sería cajero del Estado, la realidad muestra que ha tenido que cubrir estas necesidades en los últimos meses”, afirmó Molina.
El alto nivel de endeudamiento tiene impactos directos en la economía. Romero y Molina coincidieron en que reduce el margen de maniobra del Estado, incrementa la vulnerabilidad macroeconómica y presiona el equilibrio cambiario, especialmente en un contexto de reservas internacionales bajas. Molina subrayó que la emisión monetaria vinculada al financiamiento interno ha impulsado la inflación, afectando el poder adquisitivo de los hogares y generando distorsiones en los mercados financiero y cambiario.
En paralelo, la deuda interna con el sector privado asciende a Bs 77.422 millones, principalmente a través de la colocación de Bonos del Tesoro de mediano y largo plazo, adquiridos por bancos, inversionistas institucionales y la Gestora Pública. Este financiamiento permite al Estado cubrir parte de sus compromisos, pero también incrementa la presión sobre las tasas de interés y sobre el mercado financiero nacional.
Los especialistas coinciden en que la combinación de deuda interna elevada, emisión monetaria y baja disponibilidad de reservas genera un escenario económico delicado, que requiere atención inmediata para garantizar la estabilidad fiscal y proteger el poder adquisitivo de la población. (El Deber)


