Un reciente estudio realizado por la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte sugiere que incrementar tan solo cinco minutos la actividad física diaria o reducir media hora el tiempo que pasamos sentados puede tener efectos notables sobre la longevidad. La investigación, publicada en la revista médica The Lancet, se basó en datos recopilados de más de 130.000 personas mediante dispositivos portátiles en distintos países.
El análisis se centró en dos grupos principales: un segmento de alto riesgo conformado por el 20 % menos activo de los participantes y un grupo poblacional más amplio que incluía a todos excepto al 20 % más activo. Los resultados mostraron que pequeñas modificaciones en la rutina diaria podrían tener un impacto considerable en la prevención de muertes prematuras.
Beneficios de incrementos mínimos en la actividad física
Según los autores del estudio, aumentar cinco minutos diarios la actividad moderada o vigorosa podría reducir hasta un 6 % de las muertes en personas de alto riesgo y alrededor de un 10 % en la población general. Asimismo, disminuir 30 minutos diarios de sedentarismo también mostró beneficios, aunque en menor proporción, en ambos grupos.
Los investigadores destacaron que quienes más se benefician son las personas que generalmente realizan poca actividad física y permanecen gran parte del día sentadas. “Incluso cambios pequeños y alcanzables en la rutina diaria pueden marcar la diferencia, especialmente para quienes llevan un estilo de vida sedentario”, afirmaron los autores.
Importancia y limitaciones del estudio
Aunque el estudio se basa en observaciones y no puede establecer una relación causal directa entre la actividad física y la longevidad, el tamaño y la diversidad de los conjuntos de datos utilizados hacen que los hallazgos sean relevantes y merezcan atención. Los investigadores sugieren que futuras investigaciones deberían explorar cómo estos cambios también podrían influir en otros aspectos de la salud, como la prevención de enfermedades cardiovasculares, metabólicas o mentales.
Recomendaciones prácticas
Este hallazgo tiene implicaciones directas para la vida diaria de millones de personas. Según los expertos, incorporar breves periodos de actividad física —como caminar, subir escaleras, estiramientos o ejercicios de intensidad ligera a moderada— podría mejorar la salud a largo plazo sin requerir cambios radicales en la rutina. Reducir el tiempo de sedentarismo, por ejemplo, levantándose cada media hora para caminar unos minutos, también se considera una estrategia efectiva.
En conclusión, la investigación refuerza la idea de que pequeños ajustes diarios pueden tener un gran impacto en la salud y la longevidad, y que incluso quienes menos se ejercitan pueden beneficiarse de forma notable con cambios mínimos en su comportamiento diario. (RT)


