El Carnaval de Oruro, declarado Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO, volvió a consolidarse este año como un motor clave para la economía nacional. La Cámara Boliviana de Turismo (Cabotur) estimó que el evento generó un movimiento económico de aproximadamente $us 90 millones solo en la ciudad de Oruro, mientras que a nivel nacional, incluyendo otras regiones turísticas, los ingresos podrían superar los $us 130 millones.
El presidente de Cabotur, Luis Ampuero, señaló que estas cifras reflejan no solo los ingresos directos por alojamiento y transporte, sino también la activación de múltiples sectores económicos. “El turismo mueve todas las palancas de la economía: comercio, transporte terrestre y aéreo, gastronomía, artesanía, música, conjuntos folklóricos y toda la industria cultural del país”, explicó en Bolivia Tv. Según Ampuero, la derrama económica beneficia a pequeñas empresas, emprendedores locales y a grandes operadores turísticos por igual.
Alta ocupación y flujo de turistas
Este año, Oruro registró niveles récord de ocupación hotelera, con todas sus instalaciones funcionando al máximo de su capacidad. Ciudades como Tarija, Cochabamba y, en menor medida, La Paz también registraron un aumento significativo en la llegada de turistas durante los días de Carnaval. La afluencia de visitantes se vio favorecida por la desaparición de las filas de combustible y el mejoramiento de las carreteras, lo que permitió mayor frecuencia y comodidad en los desplazamientos hacia los principales destinos turísticos.
Ampuero destacó que la promoción del Carnaval de Oruro fue más intensa que en años anteriores, lo que contribuyó a atraer tanto a turistas nacionales como internacionales. Además, el feriado largo permitió que las familias aprovecharan para viajar, generando un efecto positivo en la circulación de personas y el consumo en distintos sectores.
Impacto en sectores productivos
El sector gastronómico fue uno de los más beneficiados durante la celebración. Restaurantes certificados atendieron a miles de visitantes, mientras que puestos callejeros y vendedores ambulantes contribuyeron a una economía local dinámica, con ingresos directos para pequeños emprendedores y familias. “Se trata de una derrama económica que llega a muchísimos bolsillos en el país”, afirmó Ampuero, resaltando cómo el turismo cultural puede generar desarrollo económico tangible y distribuido.
La industria del transporte también se vio fortalecida, con mayor demanda de servicios aéreos y terrestres. Empresas de buses interdepartamentales incrementaron sus frecuencias, mientras que taxis y servicios privados de traslado reportaron un flujo inusualmente alto de pasajeros. Asimismo, los servicios turísticos complementarios, como guías locales, excursiones y venta de souvenirs, tuvieron un repunte considerable.
Beneficios culturales y turísticos
Más allá del impacto económico, el Carnaval de Oruro consolida la identidad cultural de Bolivia y promueve sus tradiciones en el plano internacional. La presencia de conjuntos folklóricos, danzas típicas y comparsas contribuye a la difusión del patrimonio intangible, mientras que la gastronomía local y las ferias artesanales permiten que los visitantes experimenten la diversidad cultural del país.
Ampuero también enfatizó que estos eventos generan oportunidades de capacitación y empleo temporal para jóvenes y trabajadores locales, fortaleciendo las capacidades del sector turístico y cultural. La interacción de turistas con artistas y artesanos promueve además un aprendizaje mutuo y la valorización de la cultura regional.
Perspectivas futuras y otros eventos
Cabotur adelantó que se espera mantener la dinámica de crecimiento turístico durante el resto del año mediante la promoción de otros eventos nacionales. Entre ellos, el Festival de Música Barroca Renacentista en Santa Cruz en abril, así como diversas fiestas patronales y actividades culturales en distintos departamentos, que buscan atraer visitantes y mantener activo el flujo económico del turismo.
Ampuero concluyó que el éxito del Carnaval de Oruro demuestra cómo una tradición centenaria puede convertirse en un catalizador económico y cultural. El evento no solo genera ingresos inmediatos, sino que también posiciona a Bolivia como un destino turístico de relevancia internacional, promoviendo la inversión, la generación de empleo y la proyección de sus patrimonios culturales a nivel mundial.
Con cifras preliminares tan positivas, las autoridades y operadores turísticos proyectan que en los próximos años la derrama económica del Carnaval y otros eventos culturales podría seguir creciendo, consolidando a Bolivia como un referente del turismo cultural en América Latina. (La Razón)


