Tras ocho días de tensión, se logró un consenso entre comunidades y autoridades para frenar los avasallamientos y garantizar la recolección de castaña en el norte amazónico.
Luego de más de una semana de bloqueos y enfrentamientos en la comunidad de Nanagua, en el departamento de Pando, campesinos e indígenas decidieron levantar la medida de presión tras alcanzar un acuerdo con el Gobierno nacional. La protesta, que paralizó el tránsito y generó preocupación en la región, tenía como principales demandas el respeto al derecho de recolección de castaña y el cese de los avasallamientos en tierras comunitarias.
Durante los días de conflicto, se reportaron incidentes entre los manifestantes y pasajeros varados, así como enfrentamientos en comunidades como La Paz del Río Orton, donde comunarios denunciaron intentos de ingreso forzado por parte de presuntos avasalladores con el objetivo de apropiarse de la producción de castaña.
La madrugada de este jueves, representantes de los sectores movilizados y autoridades gubernamentales firmaron un documento de tres páginas que recoge compromisos clave. Entre ellos, se destaca el respeto al manejo tradicional de tierras, la protección de los territorios indígenas y campesinos, y la implementación de mecanismos para frenar los avasallamientos que han venido afectando la economía local y generando tensión social.
“Después de varios días de esfuerzo entre los hermanos indígenas, campesinos, trabajadores de la castaña y el Gobierno nacional, hemos llegado a acuerdos centrales”, declaró uno de los voceros del movimiento, destacando la importancia de preservar la paz y garantizar la seguridad de los recolectores.
Sin embargo, la situación en Pando sigue siendo delicada. La diputada Nathaly Solares, de la alianza Libre, advirtió que los problemas por avasallamientos persisten y pidió al Ejecutivo una solución estructural a la asignación de tierras. “La violencia no solo pone en riesgo vidas humanas, sino que también genera pérdidas económicas por la destrucción de cultivos y ganado”, señaló en conferencia de prensa.
El conflicto por la castaña, uno de los principales productos económicos de la región amazónica, ha puesto en evidencia la fragilidad de los acuerdos territoriales y la necesidad urgente de políticas públicas que garanticen la seguridad jurídica y el respeto a los derechos de los pueblos originarios y campesinos.
Con el levantamiento del bloqueo, se espera que las actividades productivas se normalicen en los próximos días. No obstante, las comunidades advierten que permanecerán vigilantes ante cualquier incumplimiento de los compromisos asumidos. (Unitel)


