El Gobierno de Rodrigo Paz notificó formalmente la salida de Bolivia del «Grupo de La Haya», una organización internacional que desde su creación se ha dedicado a la defensa de la causa palestina y a denunciar la ocupación en los territorios del Medio Oriente. La Embajada boliviana en Países Bajos envió la comunicación oficial donde se establece que cualquier proceso relacionado con responsabilidades internacionales deberá canalizarse exclusivamente mediante órganos competentes y reconocidos, marcando así un cambio significativo en la política exterior del país.
Esta decisión marca un giro respecto a la gestión anterior de Luis Arce, durante cuyo mandato Bolivia figuró como uno de los miembros fundadores del Grupo de La Haya y participó activamente en iniciativas dirigidas a presionar a Israel en foros internacionales. Con la salida de Bolivia, el país se distancia de las acciones que buscaban un posicionamiento directo en el conflicto palestino-israelí y prioriza ahora un enfoque de neutralidad institucional, basado en el respeto a la legalidad internacional y en el uso de canales diplomáticos formales para cualquier reclamo o acción judicial.
El retiro de Bolivia fue recibido con elogios por parte de Gideon Sa’ar, canciller de Israel, quien calificó la medida como una “decisión moral necesaria”. A través de sus canales oficiales, Sa’ar expresó su gratitud hacia la administración de Paz por posicionarse, según su criterio, del lado correcto de la historia y subrayó que esta decisión constituye un acto de principios frente a los organismos y estructuras que cuestionan la legitimidad del Estado de Israel en foros globales.
El Grupo de La Haya había surgido como un bloque que promovía la autodeterminación del pueblo palestino y la creación de un Estado independiente, además de ejercer presión política y diplomática sobre países considerados responsables de la ocupación. Bolivia, durante años, participó activamente en estas iniciativas, consolidando su posición como uno de los aliados más firmes de Palestina en América Latina. La decisión de retirarse representa un cambio estratégico que busca mantener una postura neutral y de respeto a los procedimientos jurídicos internacionales, evitando alineamientos que puedan generar tensiones innecesarias con otros países.
Autoridades del Ejecutivo boliviano han señalado que esta medida no implica un cambio en los principios de política exterior del país respecto a los derechos humanos ni a la paz internacional, sino que apunta a reformular los vínculos externos bajo criterios de legalidad y prudencia diplomática. Según fuentes oficiales, Bolivia continuará participando en foros multilaterales, pero canalizando cualquier acción a través de los organismos competentes, asegurando así que sus decisiones se mantengan en el marco del derecho internacional y eviten confrontaciones políticas directas.
Analistas internacionales consideran que el retiro de Bolivia del Grupo de La Haya podría influir en la dinámica regional de relaciones exteriores, especialmente en América Latina, donde el país había sido percibido como un actor activo en la defensa de Palestina. Al mismo tiempo, el respaldo de Israel fortalece los vínculos bilaterales con un Estado estratégico en Medio Oriente, lo que podría abrir nuevas oportunidades de cooperación diplomática, económica y tecnológica entre ambos países.
El cambio también refleja la intención del Gobierno de Rodrigo Paz de distanciar la política exterior del país de controversias internacionales que históricamente habían generado tensiones. Con esta medida, Bolivia busca consolidar un enfoque más pragmático y neutral, reforzando su imagen como un actor responsable y respetuoso de los tratados y acuerdos internacionales. (La Prensa)


