La selección boliviana de fútbol vio truncada su aspiración de clasificar a la Copa del Mundo tras caer por 2-1 frente a Irak en el partido de repechaje disputado en el estadio BBVA de Monterrey, México. El combinado asiático se impuso gracias a los goles de Ali Al Hamadi y Aymen Hussein, mientras que Moisés Paniagua descontó para el conjunto nacional.
El inicio del encuentro favoreció a Irak, que abrió el marcador a los 9 minutos mediante un cabezazo de Al Hamadi tras un tiro de esquina. Bolivia intentó reaccionar desde los primeros minutos, buscando superar la defensa rival mediante sus jugadores ofensivos y finalmente consiguió el empate momentáneo a los 37 minutos con un potente disparo de Paniagua, que devolvió la esperanza a los aficionados bolivianos.
Durante la segunda mitad, el equipo nacional mantuvo la posesión de la pelota y generó varias oportunidades de gol. Sin embargo, la defensa iraquí se mostró sólida y logró mantener la ventaja mínima hasta que Aymen Hussein marcó el segundo gol para Irak tras aprovechar un descuido en la línea defensiva boliviana, consolidando la ventaja de su selección.
El técnico Óscar Villegas realizó varias modificaciones tácticas para intentar revertir el marcador, pero las acciones ofensivas del equipo paceño no lograron vulnerar la portería rival. Los intentos de remates y centros fueron contenidos por la férrea defensa asiática y la presión en mediocampo, que limitó las opciones de gol de Bolivia.
Con este resultado, Bolivia queda eliminada del proceso clasificatorio para la Copa del Mundo, cerrando su participación de manera anticipada y dejando a la Verde fuera de la competencia global. La derrota marca el final de un ciclo de eliminatorias en el que el equipo mostró momentos de buen juego, pero no logró sostener el rendimiento en los partidos decisivos.
A pesar del fracaso en el repechaje, la selección boliviana se consolida como uno de los equipos más jóvenes de Sudamérica, con un promedio de edad de 24 años. Jugadores como Miguelito Terceros, Gabriel Villamil y Moisés Paniagua destacan como promesas que podrían liderar futuras convocatorias y procesos eliminatorios.
El resultado genera reflexión sobre la planificación y preparación del fútbol boliviano, poniendo de relieve la necesidad de fortalecer la estructura defensiva y la efectividad en ataque para próximos torneos internacionales. La afición y la prensa local resaltan el compromiso y la garra del equipo, pero coinciden en que los ajustes estratégicos son esenciales para recuperar la competitividad en futuras competiciones. (La Prensa)


