La tarde del sábado 21 de febrero de 2026, Bolivia se vistió de duelo para despedir a uno de sus artistas más emblemáticos: el actor y comediante David Santalla, quien falleció a las 15:20 en la ciudad de Sucre, donde residía y recibía atención médica especializada. Santalla permaneció en cuidados paliativos durante sus últimos años, buscando aliviar el dolor y preservar su calidad de vida, siempre acompañado del amor incondicional de su familia y de sus amigos más cercanos. Su partida deja un vacío profundo en el teatro y la comedia nacional, así como en el corazón de quienes crecieron riendo y reflexionando con sus personajes.
El Instituto Chuquisaqueño de Oncología (ICO), donde estuvo internado, informó que se activó el “Código Lila”, un protocolo diseñado para garantizar un trato digno, respetuoso y en paz para pacientes en estado crítico, al mismo tiempo que brinda acompañamiento emocional a los familiares. Esta medida, implementada en coordinación con la Asociación Nacional de Pacientes Oncológicos, permitió que la despedida del artista se realizara con cuidado, contención y respeto, subrayando la importancia de la humanidad en los momentos finales de la vida.
La familia del actor solicitó respeto y acompañamiento espiritual, y agradeció las innumerables muestras de afecto que llegaron desde distintos rincones del país. “Lo que necesitamos ahora son oraciones de quienes quisieron tanto a David”, indicaron, reflejando la profunda conexión emocional que Santalla cultivó con la sociedad boliviana durante décadas de trayectoria.
David Santalla fue mucho más que un comediante; fue un símbolo del teatro popular, un artista que logró capturar la esencia de la vida cotidiana boliviana con humor, ironía y sensibilidad. Sus actuaciones mezclaban la risa con la reflexión, logrando acercar al público a temas sociales, culturales y humanos desde una perspectiva única. Entre sus personajes más recordados se encuentran la cholita Salustiana, Don Toribio y Don Enredoncio, figuras que se convirtieron en verdaderos íconos del humor con raíz popular, reflejando las alegrías, dificultades y contradicciones de la sociedad boliviana.
Su versatilidad en el escenario lo consolidó como un maestro del teatro y la comedia, capaz de conectar con generaciones de espectadores y transmitir, a través de cada actuación, un profundo amor por el arte. Hasta sus últimos días, Santalla estuvo acompañado por su esposa, Sandra Saavedra, y por colegas del ámbito teatral, quienes destacaron su entrega, pasión y compromiso con el público. Su vida estuvo dedicada a provocar risas, despertar emociones y ofrecer un espejo donde los bolivianos podían reconocerse y reflexionar.
La despedida en Sucre estuvo cargada de lágrimas, pero también de amor y gratitud. Compañeros de teatro, familiares, amigos y admiradores se reunieron para rendir homenaje a un hombre cuya trayectoria marcó un antes y un después en la cultura popular del país. Cada aplauso, cada recuerdo compartido y cada relato sobre sus personajes reforzó el legado de Santalla como un artista comprometido con el humor, la crítica social y la identidad cultural de Bolivia.
David Santalla permanecerá vivo en la memoria de todos aquellos que disfrutaron de su talento, que aprendieron de su humor y que valoraron la humanidad que siempre transmitió. Su legado trasciende generaciones y escenarios, recordándonos que la comedia puede ser un instrumento de unión, reflexión y alegría, capaz de transformar la vida de quienes la reciben. En cada escenario, en cada personaje y en cada sonrisa que provocó, Santalla seguirá presente, consolidándose como un maestro eterno del humor y del teatro popular boliviano. (Erbol)


