La paralización de más de 20 carreteras en distintas regiones de Bolivia, encabezada por la Central Obrera Boliviana (COB), ha encendido las alarmas del sector empresarial, que prevé pérdidas diarias de hasta 60 millones de dólares debido a los bloqueos. Las medidas de presión exigen la abrogación del Decreto Supremo 5503, que eliminó la subvención a los combustibles y abrió la economía a la participación privada, generando un clima de tensión social sin precedentes.
Desde el inicio de las protestas, las interrupciones viales se concentraron principalmente en La Paz y Pando, aunque también se registraron bloqueos en Oruro, Potosí y en la frontera entre Beni y Santa Cruz. Piedras, tierra y cintas atravesadas sobre las carreteras impiden el paso de transportistas y productores, afectando directamente la logística de distribución de bienes y servicios.
El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, calificó las medidas de presión como “aisladas” y “esporádicas”, señalando que, por ahora, su impacto económico general es limitado, aunque ya se perciben pérdidas significativas en zonas específicas, especialmente en la producción agrícola de pequeños productores.
Por su parte, Gonzalo Morales, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), afirmó que la paralización de actividades podría representar pérdidas de entre 50 y 60 millones de dólares diarios. Destacó que los bloqueos no solo perjudican la producción, sino que también afectan la imagen del país frente a potenciales inversionistas, en un momento clave para la apertura económica de Bolivia. Según Morales, la industria de La Paz sola podría perder alrededor de 10 millones de dólares diarios, aunque el efecto varía según el sector.
Mientras tanto, el Gobierno instaló seis mesas técnicas en el Campo Ferial Chuquiago Marka, con la participación de 75 organizaciones sociales, con el fin de explicar los alcances del Decreto Supremo 5503 y mantener canales de diálogo abiertos. Sin embargo, hasta que se restablezca la transitabilidad en las carreteras y se reanude la negociación con la COB, la economía nacional y la paz social permanecen en una situación de alta incertidumbre. (El Deber)


