BID y Banco Central analizan la política monetaria y fiscal de Bolivia

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Una delegación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), encabezada por su presidente Ilan Goldfajn, sostuvo una reunión con autoridades del Banco Central de Bolivia (BCB) con el objetivo de evaluar los programas monetarios y fiscales que actualmente ejecuta el país. El encuentro forma parte de la agenda oficial del organismo internacional durante su visita a Bolivia.

El canciller boliviano, Fernando Aramayo, informó que la reunión se desarrolló en instalaciones del ente emisor, ubicadas en el centro de la ciudad de La Paz, y explicó que este diálogo técnico es clave para coordinar el apoyo financiero que el BID brindará al Estado boliviano. Según detalló, la revisión de los programas económicos es un paso necesario dentro del marco de cooperación entre ambas instituciones.

Goldfajn tiene previsto reunirse también con el presidente del Banco Central, David Espinoza. Desde el BCB se adelantó que no se emitirán declaraciones oficiales sobre el contenido del encuentro, debido a su carácter técnico y reservado.

El jefe de la diplomacia boliviana destacó que el BID comprometió un financiamiento de aproximadamente 4.500 millones de dólares, recursos que serán destinados a diversos proyectos estratégicos en el país. Señaló que se trata de una de las operaciones más importantes gestionadas con el organismo multilateral, lo que, a su juicio, refleja la confianza internacional en las medidas económicas y sociales impulsadas por el presidente Rodrigo Paz en las primeras semanas de su gestión.

Aramayo explicó que el Gobierno nacional priorizará una cartera de proyectos con enfoque territorial y regional, con el fin de garantizar un uso eficiente de los recursos. Subrayó que la inversión debe orientarse a áreas que permitan reactivar la economía, fomentar la innovación y abrir nuevas oportunidades productivas que generen empleo sostenible.

En ese sentido, mencionó iniciativas vinculadas a la denominada “revolución tecnológica”, entre ellas la creación de polos tecnológicos en ciudades como El Alto, con el objetivo de dinamizar la economía local y atender a los sectores que más lo requieren. El canciller remarcó que, considerando los altos niveles de informalidad existentes en el país, los recursos deben destinarse a proyectos con impacto real en la población y no a iniciativas de baja relevancia social.

Respecto a las condiciones del financiamiento, Aramayo aclaró que se trata de un crédito que exige disciplina fiscal y solidez en la política económica, en cumplimiento tanto de las normas nacionales como de los lineamientos del BID. Precisó además que los desembolsos no se realizarán de forma inmediata ni en un solo tramo, sino que estarán sujetos a un programa y un cronograma que permitirá verificar el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado boliviano.

Finalmente, el canciller indicó que este mecanismo de seguimiento garantiza transparencia y responsabilidad en el uso de los fondos, al tiempo que refuerza la confianza del organismo internacional en la gestión económica del país.