Un estudio científico reciente advierte que las personas con niveles bajos de magnesio en la sangre podrían presentar un mayor riesgo de desarrollar demencia, un trastorno neurodegenerativo que afecta la memoria, el pensamiento, el lenguaje y la capacidad para realizar actividades cotidianas, especialmente en adultos mayores.
La investigación fue realizada por científicos de Taiwán y publicada en la revista científica Frontiers in Nutrition. El trabajo analizó información médica de más de 325.000 adultos mayores de 50 años, con el objetivo de identificar posibles vínculos entre los niveles de magnesio en el organismo y el desarrollo de enfermedades neurológicas a largo plazo.
Para el estudio, los participantes fueron divididos en dos grupos: aquellos con niveles bajos de magnesio en sangre —definidos como inferiores a 1,7 miligramos por decilitro— y aquellos con valores considerados dentro del rango normal. A partir de esa clasificación, los investigadores realizaron un seguimiento comparativo para evaluar la aparición de demencia y otras complicaciones de salud.
El magnesio es un mineral esencial para el cuerpo humano, ya que cumple funciones clave en el sistema nervioso, la contracción muscular, la regulación de la presión arterial y el mantenimiento de la estructura ósea. También interviene en procesos metabólicos fundamentales para la producción de energía y el equilibrio de electrolitos.
Aunque investigaciones anteriores ya habían relacionado la deficiencia de magnesio con enfermedades cardiovasculares, hipertensión y trastornos metabólicos, hasta ahora la evidencia sobre su vínculo con el deterioro cognitivo no era concluyente. Este nuevo análisis aporta datos que refuerzan esa posible relación.
Tras ajustar variables como edad, sexo, antecedentes médicos, enfermedades previas y hábitos de vida, los resultados mostraron que las personas con niveles bajos de magnesio presentaron un 33 % más de probabilidad de desarrollar demencia en comparación con quienes mantenían niveles adecuados del mineral.
Los investigadores también observaron que la asociación era más fuerte en el caso de la demencia vascular, una variante de la enfermedad vinculada a problemas en el flujo sanguíneo cerebral. En estos casos, las alteraciones en la circulación podrían influir directamente en el deterioro progresivo de las funciones cognitivas.
Además, el estudio detectó que el grupo con menor nivel de magnesio también registró una mayor incidencia de accidentes cerebrovasculares, así como un incremento en la mortalidad general durante el período de seguimiento. Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que el magnesio podría desempeñar un papel importante en la salud vascular y cerebral.
De acuerdo con los autores, una posible explicación biológica es que la deficiencia de magnesio puede contribuir a la inflamación, el endurecimiento de los vasos sanguíneos y alteraciones en el flujo sanguíneo cerebral, factores que a largo plazo podrían favorecer el daño neuronal y el desarrollo de demencia.
Sin embargo, los investigadores subrayan que el estudio establece una asociación, pero no una relación causal directa. Es decir, no se puede afirmar todavía que el bajo magnesio sea la causa de la demencia, sino un posible factor de riesgo dentro de un conjunto más amplio de condiciones.
Por ello, recomiendan realizar más investigaciones longitudinales y ensayos clínicos que permitan determinar si la corrección de los niveles de magnesio podría tener un efecto protector sobre la salud cognitiva en la población adulta mayor.
El hallazgo se suma a la creciente evidencia científica que busca identificar factores prevenibles asociados al deterioro cognitivo, una condición que representa uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial debido al envejecimiento de la población. (RT)


