El debate sobre si es más saludable consumir agua embotellada o del grifo continúa generando dudas entre los consumidores, y recientes análisis internacionales publicados por The Washington Post señalan que ninguna opción está completamente libre de riesgos. Los principales factores de preocupación incluyen la presencia de microplásticos, compuestos perfluoroalquilados y plomo, presentes en diferentes concentraciones según el tipo de suministro.
Husein Almuhtaram, investigador de la Universidad de Toronto, explicó que el agua embotellada puede contener decenas o cientos de miles de microplásticos por litro, mientras que el agua de la red pública presenta decenas o cientos. Esto ha alimentado la percepción de inseguridad en el público, aunque los científicos reconocen que aún no hay un consenso sobre el impacto exacto de estas partículas en la salud humana.
Agua embotellada: beneficios y riesgos
El agua embotellada se percibe como una opción más segura frente a contaminantes presentes en redes públicas, pero los envases plásticos son una fuente importante de microplásticos, especialmente si han sido expuestos al calor. Jill Culora, portavoz de la International Bottled Water Association, subrayó que no existen métodos certificados para medir el impacto de estos contaminantes en la salud, aunque advirtió que la exposición a microplásticos es generalizada y no se limita al agua embotellada.
Agua del grifo: seguridad y control
El agua potable de redes urbanas recibe tratamiento y controles que eliminan la mayoría de microplásticos y sólidos suspendidos. Estudios en plantas de Canadá muestran que más del 97,5 % de estas partículas son filtradas. Sin embargo, compuestos como los perfluoroalquilados y el plomo pueden permanecer dependiendo del origen del agua y del estado de las tuberías. En pozos privados, la falta de controles regulares incrementa el riesgo de exposición a contaminantes, siendo los niños particularmente vulnerables a niveles elevados de plomo en sangre.
Filtros y sistemas de purificación
La ósmosis inversa se destaca como la tecnología más efectiva, capaz de eliminar hasta un 94 % de compuestos perfluoroalquilados, microplásticos y plomo. Su costo, que oscila entre 150 y 600 dólares, limita su disponibilidad para algunos hogares. Los filtros de carbón activado ofrecen protección parcial, pero requieren reemplazos periódicos para evitar la liberación de sustancias retenidas previamente.
Recomendaciones para reducir riesgos
Especialistas recomiendan mantener filtros en buen estado, evitar almacenar agua embotellada en lugares expuestos al calor y realizar análisis periódicos en pozos privados. Ajustes simples y sostenidos, como el uso adecuado de sistemas de filtración y la supervisión de la calidad del agua, contribuyen significativamente a reducir riesgos y garantizar un consumo más seguro.
En conclusión, tanto el agua embotellada como la del grifo tienen ventajas y desventajas, y la mejor estrategia es combinar información científica con hábitos de consumo responsables, priorizando la filtración adecuada y el control regular de contaminantes para proteger la salud familiar. (Infobae)


